El diafragma es un gran músculo que se halla en el centro del cuerpo humano, y es el principal músculo de tu respiración. Divide prácticamente en dos mitades el cuerpo: la superior y la inferior. Quizás por ello, y dado que tiene un vínculo claro con funciones no sólo fisiológicas (como la propia respiración) sino nerviosas y emocionales.

Como músculo el diafragma se estira y se contrae. Este movimiento no sólo produce la inhalación y exhalación, sino que además estimula al corazón y masajea los órganos abdominales.  Es decir, es en parte responsable del buen funcionamiento cardiaco-circulatorio e intestinal.

Resumiendo, gracias a él se produce la respiración, y se estimula por una parte el corazón-circulación y por otra el hígado, riñones y otros órganos abdominales. Además de participar fisiológicamente y interviene en los ritmos emocionales pues se conecta con el sistema nervioso simpático y parasimpático. El primero se encarga de preparar al cuerpo en un estado de alerta, por ejemplo acelerando el ritmo respiratorio y cardiaco, y el segundo lo prepara para un estado de relajación, disminuyendo el ritmo cardiaco y respiratorio, entre otras cosas.

Pero como toda la musculatura, necesita ejercitarse adecuadamente para mantener su tono y elasticidad.  Un diafragma restringido es igual a una respiración restringida. Si la respiración no sólo es oxigenación y limpieza de la sangre, sino que es energía vital, no debemos dejar que se mantenga restringido.  Podemos ayudarle a recobrar su tono y elasticidad. Para ello recurriremos a diversos ejercicios y técnicas de respiración.